Por: Abogado Mario Schilling F. 

¿Qué diablos es la realidad? ¿Qué es ese mundo que está allá afuera de mi mente y frente a mis ojos?

El objetivismo como filosofía es bastante práctica y se basa en la razón. A diferencia del estilo pesado y con lenguaje altamente técnico de la filosofía alemana de principios de siglo XX o el detallismo excesivo del existencialismo francés, esta corriente norteamericana, de escasa difusión en nuestro país, es un pensamiento al hueso y que considera la razón su fundamento, rehúye del idealismo, del subjetivismo, del espiritualismo, de las creencias o fe reveladas. Esta filosofía se basa en el aquí y ahora, usando los cinco sentidos y la lógica para construir argumentos. Teniendo esto en consideración, exploremos las bases de la realidad, según su perspectiva. Toda filosofía debe comenzar por preguntarse qué es lo real y cómo podemos conocer la realidad. He aquí sus preguntas y sus respuestas.

Sus preguntas: “¿Dónde empezamos?” “¿Qué ideas pueden ser consideradas primarias?” Peikoff responde: Demostraremos que es el principio, la raíz de todo lo demás. Existencia, consciencia e identidad como axiomas básicos.
Primero acordemos qué se entiende por concepto axiomático: “es la identificación de un hecho primario de la realidad que no puede ser analizado, es decir, reducido a otros hechos o desmenuzado en sus componentes. Está implícito en todos los hechos y en todo el conocimiento. Es lo fundamentalmente dado y lo directamente percibido o experimentado, que no requiere ninguna prueba ni explicación, sino que es en lo que todas las pruebas y explicaciones se apoyan” (Ayn Rand, Introducción a la epistemología objetivista, p.55).
Por lo mismo, debemos entender que los axiomas han de ser usados y aceptados por todos, incluso por quienes los atacan. Están fuera del campo de la demostración. Así pues, “demostrar” consiste en derivar una conclusión a partir de un conocimiento anterior (y ya sabemos que nada es anterior a los axiomas). Los axiomas son los puntos de partida de la cognición, de los que todas las pruebas dependen. Y sabemos que los axiomas son ciertos no por inferencia, sino por percepción sensorial, son auto evidencias perceptuales, no hay nada que decir en su defensa excepto: ve la realidad.

Así pues Peikoff sugiere una bella analogía entre el filósofo y el lactante. Empezamos como filósofos del mismo modo en que empezábamos cuando éramos bebés: observando al mundo. Como filósofos sabemos lo suficiente para afirmar, cuando vemos algo: existe, es. Esto (una mesa) es. Estas cosas (toda la sala) son. Algo existe. Comenzamos con el hecho irreductible que es el concepto de existencia: lo que existe.

1.2. Primer axioma: La Existencia.

Este axioma es el fundamento de todo lo demás. Antes de considerar cualquier cuestión debemos comprender que existe, si no es así, no hay nada que considerar o que conocer. El objetivismo afirma que “de la existencia podemos decir simplemente es”. Entonces, la Existencia denota la totalidad de los existentes.
Este axioma no nos dice nada sobre la naturaleza de los existentes, sino simplemente subraya el hecho de que existen.
Este axioma conduce a un segundo axioma: que uno existe y tiene consciencia.

1.3. Segundo axioma: La Consciencia: uno existe y tiene consciencia.

“La consciencia es la facultad de percibir lo que existe”. Esto significa que ser consciente es ser consciente de algo. La consciencia no es inherente al hecho de la existencia como tal. Un mundo sin organismos conscientes es posible. La consciencia es inherente en el mismo hecho de darse cuenta de la existencia, es inherente en decir: “hay algo de lo que me doy cuenta”.
“Si nada existe no puede haber consciencia: una consciencia sin nada de lo cual ser consciente es una contradicción… Si lo que alegas percibir no existe, lo que posees no es consciencia… Sea cual sea el grado de conocimiento, estos dos son axiomas que no puedes ignorar, estos dos son los puntos de partida irreductibles en cualquier acción que emprendas…los axiomas permanecen igual: que ello existe y que tú lo sabes”. (La Rebelión de Atlas, p. 942).

1.4. Tercer axioma: Identidad. Ser es ser algo, tener una naturaleza, poseer identidad. A es A.

La identidad de algo que existe significa lo que es, la totalidad de sus atributos o características. El objetivismo dice que existencia es identidad y no que tiene identidad como algo separado. Dicho en términos más simples, la idea es que ser es ser algo. Son indivisibles y cada una implica a la otra. Frente a ello, legítimamente podríamos hacernos la siguiente pregunta ¿Por qué usar dos conceptos entonces para identificar un solo hecho? Este procedimiento es normal en filosofía pues son perspectivas varias sobre un solo hecho. Existencia diferencia una cosa de la nada, de la ausencia de la cosa. Es la identificación primaria, el reconocimiento de que una cosa existe.
Entonces, Identidad indica “no que existe”, sino que “ella existe”. Esto distingue una cosa de otra, lo cual es un paso diferente en la cognición. La perspectiva no es existe en contra de no existe sino es esto en contra de es aquello.
Así el objetivo y contexto de los dos conceptos es diferente.

1.5. ¿Son discutibles estos axiomas?

Peikoff se plantea cómo se puede responder a un oponente que dice: “Has demostrado que debo aceptar tus axiomas si he de ser coherente, pero esa demostración descansa en tus axiomas, que yo he decidido no aceptar. Dime por qué debo hacerlo. ¿Por qué no puedo contradecirme a mí mismo?
Sólo hay una respuesta para eso: parar la discusión. Los axiomas son autoevidentes. Ningún argumento puede obligar a una persona que decide evadirlos. Si los niega, es un error discutir o incluso debatir el tema con esa persona. Esa persona ha abdicado de la razón y ya no se puede seguir tratando con ella.

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